Kainos Ktisis
  Una página en blanco
 

Una página en blanco

 

(Por: Erton Kóhler)

 

Fortalezcamos tres elementos fundamentales de la vida cristiana

 

Cada día es una página en blanco que Dios nos da. Cada día trae la oportunidad de un nuevo comienzo. Vale la pena detenemos a reflexionar en lo que escribiremos en las nuevas páginas en blanco que el Señor coloca delante de nosotros.

Haciendo una evaluación de los acontecimientos finales, Pedro nos recuerda la actitud correcta de aquellos que aman a Jesús: "esperando y apresu­rándoos para la venida del día de Dios" (2 Pedo 3:12). Ese debe ser el centro de nuestras vidas diariamente.

Me gustaría desafiarlo a escribir una historia diferente a partir de ahora. Una historia más próxima a Dios, marcada por el compromiso con él. Aprovechemos esta oportunidad para fortalecer tres elementos fundamentales de la vida cristiana.

 

Comunión. Sin el fortalecimiento de la vida con Dios, ninguna otra deci­sión será real ni duradera. Si usted no comienza de rodillas, nunca permane­cerá en pie. Decida orar más, aumentar la amistad con Dios y recibir poder de él para enfrentar los desafíos de la vida. Recuerde que "no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernado­res de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes" (Efe. 6:12). Estamos en una batalla espiritual que no será vencida en forma independiente. Lleve a cabo su Jornada espiritual, reservando la primera hora de cada día para Dios.

 

Participación. Dedicar más tiempo para Dios también significa mayor parti­cipación en su iglesia. Basta con observar la palabra oración: orar + acción, y usted tiene la fórmula. Separe más tiempo para estar en la iglesia, colaborar con ella y cumplir la misión dejada por Jesús (Mat. 28:18-20).

Elena de White nos llama con fervor:

"En derredor nuestro hay almas que van hacia una ruina tan desesperada y terri­ble como la que sobrecogió a Sodoma. Cada día termina el tiempo de gracia para algunos. Cada hora, algunos pasan más allá del alcance de la misericordia. Y ¿dónde están las voces de amonestación y súplica que induzcan a los pecadores a huir de esta pavorosa condenación? ¿Dónde están las manos extendidas para sacar a los pecadores de la muerte? ¿Dónde están los que, con humildad y perseverante fe, ruegan a Dios por ellos?" (Patriarcas y profetas, p. 135).

 

Fidelidad. El resultado de la comu­nión y de la participación es, sin duda, una vida más comprometida con Dios y menos enfocada en los intereses perso­nales. Eso puede requerir cambios per­sonales muchas veces difíciles, pero el Señor nos ofrece su' ayuda omnipotente:

"Cualesquiera que sean las tendencias al mal que hayamos heredado o cultivado, podemos vencerlas mediante la fuerza que Dios está pronto a damos" (El minis­terio de curación, p. 31).

Quiero desafiarlo a hacer un buen uso de las páginas en blanco que tene­mos por delante, porque ese también es mi desafío personal. A fin del año pasado, después de 27 años de dirigir la

División Sudamericana, tanto en la teso­rería como en la presidencia, el pastor Ruy Nagel escribió el último capítulo de una historia de bendiciones y victorias. Tuve el privilegio de acompañarlo duran­te algunos años y ver la manera sabia en que él escribió la historia hasta aquí. Desde principios de este año, sin embar­go, he recibido de Dios una nueva página en blanco para escribir un nuevo capítulo de esta historia, que espero sea el último. Quiero escribirlo con la letra de Dios

y con las manos de la iglesia. Quiero escribirlo con honra, pasión, fe y pureza. Quiero escribirlo con oración, para que Dios pueda continuar siendo el verda­dero dirigente de su iglesia. No deje de orar por este desafío y por el rumbo de la iglesia para que, por la gracia de Dios, este sea un capítulo de unidad, espiritua­lidad y cumplimiento de la misión.

He encontrado fuerzas y confianza para escribir esta página en blanco a través de la tan conocida declaración de Elena de White: "Al repasar la historia pasada, puedo decir: '¡Alabado sea Dios!' Al ver lo que el Señor ha hecho, me lleno de admiración y de confianza en Cristo como director. No tenemos nada que temer del futuro, a menos que olvidemos la manera en que el Señor nos ha condu­cido y lo que nos ha enseñado en nuestra historia pasada" (Eventos de los últimos días, p. 73).

Escribamos juntos, en la vida per­sonal y en la historia de la iglesia, una nueva página de salvación.

 

 

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- Erton Kóhler, es presidente de la División Sudamericana.

- Publicado en la Revista Adventista, Mayo del 2007.

 

 

 

 
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